HISTORIA
DOCUMENTOS
Palabras del Vicepresidente primero Dr. Víctor A. Guerrero Leconte, en el acto de recordación de la Revolución Libertadora
el 16 de setiembre de 2002, en el Centro Naval.
16 de setiembre de 1955: Una gesta histórica de un movimiento cívico-militar y no de una asonada ni un golpe de estado. La ciudadanía argentina de pie contra la dictadura disfrazada de gobierno constitucional.
Al conmemorar los veinte años del pronunciamiento dijimos como acto inquebrantalble de fe en los altos ideales que inspiraron la Revolución Libertadora, esencia pura del alma argentina y como imperativo de la dignidad nacional:
Ninguna fuerza, ningún error, ninguna de las penosas vicisitudes que el PAÍS HA conocido en los últimos tiempos ha valido para confundir sobre los móviles de la gesta de 1955, más evidentes hoy que nunca, cuyo propósito principal y casi único fue la reconciliación de la República, con los principios que son su base histórica y moral inexcusable. Se luchó para restablecer la vigencia de la libertad, a la que estuvo la Nación consagrada desde los días de Mayo, sin la cual no hay paz, ni orden ni justicia ni progresos posibles. SE LUCHO para restablecer la dignidad cívica de los argentinos, destruida por la demagogia, la masificación y el sometimiento irracional a jefaturas providenciales. SE LUCHO para restablecer en el Estado y en la comunidad las normas de decoro y de moral legadas para siempre por los fundadores. Y SE LUCHO para restaurar las instituciones republicanas en su verdadera función de instrumentos sustantivos de la vida social regulada por el derecho, haciendo que dejasen de ser el disfraz y amparo de la arbitrariedad y la corrupción. Un esfuerzo supremo para volver a las fuentes prístinas de la nacionalidad.
Son los valores simples y sublimes por los cuales se LUCHO Y TRIUNFO. Veintisiete años después volvemos a repetir los mismos principios”.
Hoy la República vive una profunda crisis no sólo económica, sino moral, política, social e institucional que nos coloca al borde la anarquía. Y hay miedo en el País por falta de seguridad personal y jurídica.
Vivimos un estado de subversión, es decir corrupción, de vicios, de depravación y de sobornos. Y se pretende destruir las Fuerzas Armadas que son la reserva moral de la República.
La crisis institucional abarca a los tres poderes del Estado. La ciudadanía no cree en ellos, según todas las encuestas que se realizan sobre el particular. Los partidos políticos se preocupan más por las elecciones y la obtención del poder que sobre las soluciones a los grandes problemas argentinos.
Y hay miedo en la República, pues, como consecuencia de la impunidad manifiesta, los vándalos han ganado la calle, constituyéndose en verdaderas asociaciones ilícitas que cortan caminos y rutas, atacan residencias particulares, secuestran, roban y matan.
La solución está en volver a los fines de la Revolución Libertadora, a ocupar tribunas y sembrar las ideas de Mayo y Caseros, de la generación de 1837, restablecer la vigencia de la Constitución de 1853/60 y, como bien lo dijo el Dr. De tomas, citando a Eduardo J. Couture, debemos tener fe en la libertad, sin la cual no hay Derecho ni Justicia ni Paz.
Señores Tte. Gral. Lonardi, Tte. Gral. Aramburu, Almiranta Rojas, descansad tranquilos, que los hombres de la Revolución Libertadora consideran que en la hora actual MARGINARSE ES COBARDIA, sin que ello signifique sumarse a cualquier aventura…