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Señor Director:
El Señor Hugo Gambini, en La Nación del 20 de Junio (“Historiador devenido”), le responde a Juan Domingo Subiza quien, en nota del 12 del actual, intentó descalificar la nota de Gambini.
Con argumentos irrebatibles, por la documentación recordada, Hugo Gambini refuta a “Juan Domingo” en el intento de descalificación citado. Y este “Juan Domingo” Subiza, aclaramos, está en la línea sucesoria de Román A. Subiza, que fuera Ministro de Asuntos Políticos de Juan Domingo Perón y a quien éste ordenó por nota y de puño y letra: ¡¡¡Al enemigo, ni justicia!!! (hay pericia caligráfica).
El 31 de agosto de 1955, desde el balcón de la Casa de Gobierno, el entonces Presidente pronunció un largo discurso, que el suscripto tiene a la vista. Luego de algunos insultos a los adversarios, dijo: “…Por eso yo contesto a esta presencia popular con las palabras del ’45: a la violencia le hemos de contestar con una violencia mayor”. “…Y desde ya, establecemos como una conducta permanente para nuestro movimiento: a aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades constituidas, puede ser muerto por cualquier argentino”. “…¡Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos!” (el famoso cinco por uno).
Todo esto, agregamos, es perfectamente coherente con el no menos famoso y terrible: “¡Al enemigo, ni justicia!”.
Aquel 31 de agosto de 1955 faltaban sólo 16 días para que un grupo de hombres, civiles y militares, salieran a la lucha abierta para derrocar a la tiranía. Un país subterráneo y silencioso -las últimas reservas de la República- se puso en movimiento y, tras cruenta lucha, rescató el decoro argentino, “en bella e inolvidable gesta”, en palabras del académico Dr. Jorge L. García Venturini.
Carlos A. Sánchez Sañudo